Cómo adaptar tu identidad verbal a distintos canales de comunicación

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Hay algo a lo que casi nadie le presta atención cuando empieza a definir la identidad verbal de su marca y es que no es lo mismo escribir para Instagram que para tu web, que no hablas igual por WhatsApp que en una reunión. Y que, si sueltas el mismo discurso en todos lados, no eres coherente. Eres predecible. Y aburrid@.

Parece superobvio, pero la mayoría de la peña esto ni lo huele. 

Para ti que sí quieres hacer bien las cosas desde el principio, te sigo contando.

Piensa en cómo te relacionas con la gente. 

No le cuentas lo mismo a tu mejor amiga que a tu abuela. No usas las mismas palabras en una presentación que en un bar. Eres la misma persona, pero sabes leer el contexto, es decir, sabes adaptarte.

Con tu marca debes hacer lo mismo porque, una vez más, no es lo mismo captar la atención en una historia de Instagram que convencer en una página de servicios y tampoco es lo mismo conectar en LinkedIn que acompañar en un email.

La gente no consume todos los canales con la misma mentalidad ni las mismas expectativas. Y, si les hablas igual en todos, pierdes fuerza, conexión y ventas.

No te asustes. 

Adaptar tu identidad verbal a los distintos canales de comunicación no significa renunciar a ella, significa saber modularla

Plantear un buen jueguito, más o menos como un músico que toca la misma melodía en diferentes instrumentos. 

La esencia es la misma, la interpretación no.

Vamos a ver cómo se hace esto sin desarrollar 38 personalidades distintas.

Cómo adaptar tu identidad verbal a distintos canales: Instagram

 

Instagram es el sitio donde la gente va a desconectar, a inspirarse, a sentirse parte de algo. 

La peña no está ahí para que les des lecciones de nada. 

Aquí tu voz debe ser cercana, visual, emocional. 

Puedes soltar ironía, usar emojis, contar historias cortas y con gancho. No pierdas de vista tu marca, pero habla como una persona.

Eso sí, ojo: adaptar tu identidad verbal no significa vaciarla de contenido. 

Lo que tienes que hacer es empaquetarla de forma que entre por los ojos y permanezca en las mentes de tu gente. 

Por ejemplo, si tu tono es directo y sin rodeos, en Instagram puedes usar frases cortas, preguntas que enganchen y un lenguaje que invite a la acción inmediata. Si tu voz es más narrativa, puedes contar microhistorias en cada post, usando imágenes que refuercen el mensaje.

Ejemplo práctico:

 

En lugar de anunciar tu nuevo servicio con un texto corporativo tipo “presentamos nuestro nuevo servicio de consultoría de identidad verbal”, suelta algo como: “¿estás hasta el moño de que tus textos de venta suenen como los del vecino? Esto va a salvar tu paciencia (y tus ventas). Te lo cuento en stories.”

La clave aquí es mantener la esencia de tu voz pero ajustando el formato al ritmo visual y rápido de Instagram. 

Usa herramientas como las historias destacadas para darle cohesión a tu discurso, pero sin rigidez. Deja que la espontaneidad de la plataforma conviva con tu mensaje clave.

LinkedIn es el networking con chispa, así debes adaptar tu identidad verbal a este canal

 

LinkedIn es más serio, pero no aburrido. 

La gente viene a aprender, a crecer, a hacer negocio, eso es verdad, peeeeeero eso no significa que tengas que sonar como un consultor tristón de los años 90.

Aquí tu voz debe ser profesional, pero humana. Útil, pero con personalidad. Aporta valor, pero no te escondas detrás de tecnicismos.

LinkedIn es el lugar ideal para profundizar un poco más, pero sin perder el gancho. 

Si en Instagram buscas el impacto visual y emocional inmediato, aquí puedes permitirte argumentar, ejemplificar y hasta debatir. 

Si tu voz es irónica, aquí la ironía puede ser más fina, más inteligente. Si eres más empática, puedes mostrar casos reales con los que tu comunidad se sienta identificada.

Ejemplo práctico:

 

En lugar de soltar otro post genérico sobre la importancia del tono de voz, prueba con: “desarrollar tu tono de voz significa decidir cómo quieres que se sientan tus clientes cuando te leen. Y eso, amigui, es lo que separa a las marcas que lo petan de las que pasan sin pena ni gloria.”

Y luego, en los comentarios, puedes ampliar con un ejemplo concreto: “¿ves esa marca que siempre te hace sentir escuchada? No es casualidad. Detrás hay una estrategia de identidad verbal trabajada.” Así conviertes un post en una conversación.

El email es una conversación privada, ¿cómo tienes que adaptar tu identidad verbal en ese canal de comunicación?

 

El email es íntimo, es directo, la gente lo lee esperando algo personal de ti, útil, relevante. 

Aquí tu voz debe ser como escribirle a un colega, sin perder tu profesionalidad. 

Tienes que ser directa/directo, útil, con confianza. 

Usa el “”. 

Muestra vulnerabilidad si encaja con tu marca pero, sobre todo, sé útil antes de vender.

El email marketing es probablemente el canal donde más se nota la falta de adaptación de la identidad verbal porque mucha gente escribe emails como si estuviera redactando un informe, no como si estuviera hablando con una persona.

Y eso mata el engagement.

¿Cómo adaptar tu identidad verbal a este canal? 

Piensa en el momento en el que tu lector o lectora abre ese email. 

¿Está cansada? 

¿Lleva prisa? 

¿Está buscando inspiración? 

Adapta tu mensaje a ese contexto emocional. Si tu voz es cercana, aquí puedes ser aún más directa. Si sueles ser más técnica, en el email puedes bajar la intensidad y optar por un tono más calmado, pero sin perder claridad.

Ejemplo práctico:

 

En lugar de enviar un email frío anunciando tu nuevo curso, prueba algo como:
“oye, sé que el tema de la identidad verbal te trae de cabeza. Por eso, he grabado un vídeo para ti que te resuelve los quebraderos más gordos. Sin rollos. Sin tecnicismos. Solo te hablo de lo que importa para que vayas directa al grano.”

Y si, además de esto añades una anécdota personal relacionada con el tema, mejor.

Por ejemplo: “a mí también me pasó, tenía la web perfecta pero sonaba a alguien que no era yo, entre tú y yo, sonaba más a la competencia. Y eso pasó hasta que entendí que no se trata de escribir bien, sino de escribir como eres, como lo que transmites.”

Tu web es tu casa digital, aquí tienes unos tips para adaptar esa identidad verbal

 

Tu web es el lugar donde la gente viene a decidir si te compra o no tus productos o servicios, llega para informarse, para comprobar lo que tus clientes dicen de ti, para comprobar que todo lo que ven en redes sociales es lo que vendes. 

Por todo esto, en tu web no hay espacio para divagar. Tu voz debe ser clara, persuasiva y coherente con todo lo que has mostrado en otros canales.

Sé directo o directa. 

Responde a las objeciones de tu posible cliente. 

Muestra testimonios. 

Pero sobre todo, asegúrate de que suenas a lo que tú eres, no como una versión artificial de lo que crees que deberías ser.

La web es el sumatorio de todos los demás canales. 

Aquí es donde tu identidad verbal debe estar más pulida y ser más consistente porque, en definitiva, es el lugar al que tu audiencia acudirá para confirmar si eres coherente con lo que proyectas en redes, en tus emails, en tus contenidos.

Si en Instagram muestras una personalidad divertida y desenfadada, pero en tu web suenas fría y distante, generas desconfianza. Si en LinkedIn das consejos muy útiles pero en tu página de servicios usas un lenguaje demasiado técnico y lejano, pierdes oportunidades.

Ejemplo práctico:

 

En lugar de decir “servicios de copywriting”, escribe “si ya has decidido romper esa línea entre no sonar a ti y desarrollar tu propio YO en tus textos de venta, aquí me tienes para ayudarte a escribir con propósito e intención porque vender sin ser parte del ruido digital  ya casi tatuado en la mente de tus clientes”. 

Y en vez de describir tus servicios con listas interminables de características, céntrate en beneficios y en cómo solucionas los problemas de tu cliente. Usa un lenguaje que refleje tu voz, pero que guíe hacia la acción.

Hasta aquí los tips rápidos sobre cómo adaptar la identidad verbal a los distintos canales de comunicación. Ahora viene el truco final.

El truco está en la esencia, no en la repetición

 

Hasta aquí te habrás dado cuenta de que adaptar tu identidad verbal a los distintos canales de comunicación significa expresarla dependiendo del contexto

Tu esencia es la misma. La intensidad, el formato y el enfoque varían.

Si tu voz es irónica, sé irónica en todos lados, pero modula. 

En Instagram, con emojis y tono desenfadado. En LinkedIn, con datos y ejemplos concretos. En email, con confianza y cercanía.

No compliques lo simple, solo pregúntate: ¿esto suena a mí y encaja aquí?

Zanjamos el temita aquí, my friend, recordándote que:

Adaptar tu identidad verbal no es una opción, amigui, es una necesidad importante de tu negocio porque las marcas que saben hablar en cada canal son las que consiguen que lo que dicen importe a sus clientes.

Esto es así, no hay más.

Cuando quieras que tu voz suene igual de auténtica en un email que en tu web, ya sabes. Hablamos y le damos bien de cera junt@s.

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